Cuando iniciamos el proyecto de Caperucita no sabíamos que el sonido cobraría la importancia que en este momento tiene. En nuestra opinión un cuento para tablet es “más” que un cuento impreso. Pero “más”, no quiere decir necesariamente mejor, sino que se trata de una experiencia diferente, que en principio -a nosotros- nos atrae más. Lanzados de lleno al desarrollo, nos fuimos dando cuenta de que sonorizar un cuento es mucho, pero mucho más difícil de lo que habíamos imaginado. No solo por cuestiones técnicas relativas al manejo de los archivos de sonido desde los programas que usamos, sino desde el punto de vista más general posible: el sonido, entendido como las músicas, los efectos, las voces… debe envolver todo el proyecto con la homogeneidad adecuada. Debe ofrecer al lector experiencias que van más allá de la lectura, entramos en el terreno de la ambientación, de la ensoñación…, de la imaginación!

En medio de este problemón, porque no deja de ser algo muy complicado de imaginar y desarrollar, tuvimos la suerte de coincidir con Marcos Cabal de Flexiva, quien ha tenido la paciencia de soportarnos, la profesionalidad de saber qué hacer y el gusto de saber hacerlo.

Sonorizar un cuento es complicado, mucho. No lo sabíamos cuando iniciamos este proyecto y ahora podemos decir que estamos entusiasmados con esta labor que hemos emprendido y que va mucho más allá de lo que suponíamos.

Estamos dando los pasos para construir una filosofía, una forma de ser: la identidad editorial de verdina, el alma de nuestra idea…

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